El pasado día 9 de diciembre, una joven médico de 34 años moría en la carretera mientras se
desplazaba en su vehículo a su trabajo, chocando contra una patrulla de la guardia civil. Trayecto
por otra parte de casi 80 km., que diariamente debía realizar.
Esta vez, además del maldito infortunio, la culpa la tiene la niebla. No pensemos en el hecho
de que miles de personas se desplazan prácticamente a la misma hora, utilizando el mismo medio de transporte (ese que te financian sin cuota de entrada, que tiene plan "prever" y con "descuentos increíbles" en todos los modelos...).
No pensemos tampoco que la inmensa mayoría de los desplazamientos se producen para
acudir puntualmente a los disntintos puestos de trabajo y que éstos, en muy pocas ocasiones nos
permiten el uso de medios de transportes públicos y colectivos, dintintos al particular.
No pensemos que el modelo desarrollista imperante nos exige sacrificios diarios para poder
mantenerse: desplazamientos kilométricos, incompatibilidad de la vida laboral y la familiar, prisas y estrés, precariedad vital...
Si no pensamos en absolutamente nada, quizás lleguemos a la conclusión de que ciertamente
la culpa fue única y exclusivamente de la niebla.
desplazaba en su vehículo a su trabajo, chocando contra una patrulla de la guardia civil. Trayecto
por otra parte de casi 80 km., que diariamente debía realizar.
Esta vez, además del maldito infortunio, la culpa la tiene la niebla. No pensemos en el hecho
de que miles de personas se desplazan prácticamente a la misma hora, utilizando el mismo medio de transporte (ese que te financian sin cuota de entrada, que tiene plan "prever" y con "descuentos increíbles" en todos los modelos...).
No pensemos tampoco que la inmensa mayoría de los desplazamientos se producen para
acudir puntualmente a los disntintos puestos de trabajo y que éstos, en muy pocas ocasiones nos
permiten el uso de medios de transportes públicos y colectivos, dintintos al particular.
No pensemos que el modelo desarrollista imperante nos exige sacrificios diarios para poder
mantenerse: desplazamientos kilométricos, incompatibilidad de la vida laboral y la familiar, prisas y estrés, precariedad vital...
Si no pensamos en absolutamente nada, quizás lleguemos a la conclusión de que ciertamente
la culpa fue única y exclusivamente de la niebla.
La CGT, como cada jueves que sigue a la muerte de un trabajador en accidente laboral, nos
concentraremos el día 15 de diciembre a las 19:30h en la calle Mercaderes de Iruñea.
concentraremos el día 15 de diciembre a las 19:30h en la calle Mercaderes de Iruñea.
Vuestra participación y denuncia es muy importante.
FUERA PEREZAS Y ACUDE!!!



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